La sexualidad es una función vital del ser humano. Nace en su cerebro, excita cada una de sus glándulas y altera todos sus órganos. Ofrece la posibilidad de satisfacer una finalidad biológica, la perpetuación de la especie, pero va mucho más allá de esta función reproductora, pues afecta a todas las facetas de la vida de la persona durante toda su existencia.
En muchos casos la afectividad y la sexualidad satisfechas, el amor y el sexo vividos con intensidad y alegría, actúan de firme puntual en el equilibrio emocional y social de un individuo.
El sistema hormonal también conocido como sistema endocrino, es parte fundamental del desarrollo sexual del hombre, ya que debido a los órganos que lo componen son glándulas de secreción interna. Está formado por un conjunto de órganos glandulares que vierten sus secreciones a la sangre. Estas secreciones, llamadas hormonas actúan de mensajeros de órdenes emitidas por los órganos de control directamente o como parte del proceso general del metabolismo, regulado ya antes del nacimiento a través de la dotación genética del individuo.
Las principales glándulas endocrinas son la tiroides, la paratiroides, el timo, las suprarrenales, el páncreas, las glándulas sexuales o gónadas y la hipófisis que controla el funcionamiento de todas las anteriores.
La hipófisis también llamada glándula pituitaria de medio gramo de peso, pueden distinguirse en ella tres partes: un lóbulo anterior de actividad hormonal, un lóbulo intermedio que desaparece en la edad adulta y el lóbulo posterior cuya actividad se relaciona con el sistema nervioso.
En el lóbulo anterior se almacenan las siguientes hormonas:
Adrenocorticotropina (ACTH): actúa sobre la corteza de las glándulas suprarrenales para que secreten sus hormonas.
Gonadotropina (FSH): ejerce su acción sobre la maduración de los óvulos en la mujer y los espermatozoides en el hombre.
Somatotropina (STH): estimula el crecimiento del esqueleto y de todo el organismo.
Hormona luteinizante (LH): estimula la ovulación en la mujer y el los hombres la secreción de la hormona masculina, la testosterona.
Melanotropina (MSH): activa el desarrollo de los melanocitos en la piel.
Prolactina (IFH): estimula la producción de leche en las mamas durante la lactancia.
Tirotropina (TRH): estimula la secreción de hormonas de la glándula tiroides.
Los mitos, los estereotipos y los tabúes son otra parte fundamental del desarrollo psicosexual que a través de ellos desarrollamos nuestra identidad, actitud y cultura que queremos tener.
El establecimiento de estereotipos en una sociedad comienza con los niños que se alimentan de lo que ven todos los días en la televisión, por ende los padres cumplen un papel fundamental en este ámbito ya que deberían guiar a sus hijos, pero sin caer, claro, en estereotipos.
Los mitos puede ser una idea sin fundamento, como en el caso de las falacias, ya que estas mentiras dichas por algunas personas proliferan, formando así, una creencia sólida socialmente aceptada que muchas veces no tiene ninguna razón alguna.
Y los tabúes que es la conducta que escapa de nuestra capacidad de comprensión y aceptación o conducta señalada como fuera de lo normal: masturbación, homosexualidad, relaciones sexuales durante la menstruación, zoofilia, sadomasoquismo, violaciones, incesto, pornografía y otras actividades de este tipo. Un ejemplo de este, como ya se menciona es la zoofilia que no es otra cosa más que el contacto sexual entre un hombre o una mujer con animales.